Amnistía Internacional tergiversa leyes en debate sobre el aborto

Amnistía Internacional tergiversa leyes en un debate sobre el aborto en la República Dominicana.

By Piero A. Tozzi, J.D

     (NUEVA YORK – C-FAM)  La politizada organización de derechos humanos Amnistía Internacional ha adoptado, una vez más, una postura pro-abortista en el debate interno de una nación, al ponerse en contra de las propuestas que figuran en el borrador de la Constitución de la República Dominicana y en el derecho penal del país, en los que se protege la vida en gestación. Es así que la agrupación contrapone los derechos de la madre a los del niño por nacer y tergiversa lo que dice -o no dice- el derecho internacional sobre el aborto.
  
     En una declaración publicada semanas atrás, Amnistía Internacional aduce que las reformas constitucionales y legales efectuadas por el país centroamericano "podrían conllevar la violación de los derechos humanos de las mujeres", y afirma que las leyes que penalizan el aborto podrían motivar un aumento en el índice de mortalidad materna. La organización asegura que la propuesta de proteger a los niños en gestación es inconsistente con las “obligaciones asumidas [por la Republica Dominicana], que se vinculan con la legislación internacional sobre los derechos humanos”.

     Según Amnistía Internacional, las revisiones del derecho penal "aumentarían las penalizaciones contra los involucrados en la práctica del aborto". Además, criticó las revisiones porque permiten que se inicien acciones judiciales contra los abortistas “que brindan servicios seguros”.

     Los críticos señalan, sin embargo, que el aborto, además de provocar la muerte del niño en gestación, aumenta el riesgo de la muerte de la madre, ya que el índice de muerte materna por aborto es mayor al asociado con el alumbramiento, particularmente en aquellos casos en los que el control obstétrico es bajo.

     El reclamo sobre "la legislación internacional en materia de derechos humanos” que Amnistía Internacional realizó, también consta en un memorando amicus curiae que circuló el año pasado entre los jueces de la Corte Suprema de Justicia mexicana. El mismo se contradice con declaraciones previas efectuadas por la propia organización.  En 2005, la agrupación admitió que “no existe un derecho al aborto en la legislación internacional sobre los derechos humanos que haya sido consensuado”.

     No obstante, dos años más tarde, Amnistía Internacional dejó de lado su antigua objetividad y abrazó la defensa del aborto. Según palabras de la Dra. Rachel MacNair, ex miembro de la Organización y vicepresidente del grupo “Vida Consistente”, el consejo de Amnistía Internacional hizo que se aprobara la nueva política sin previa discusión y sin anunciar los resultados de una votación de los miembros acerca de ese tema.

     Ahora que Amnistía Internacional ha abandonado la neutralidad en su postura frente al aborto, se ha convertido en un defensor acérrimo del mismo. A comienzos de este año demandó que los médicos mexicanos sean obligados a realizar abortos en casos de violación, aún si los profesionales tenían objeciones de conciencia. Es notable la ironía: una agrupación fundada con el fin de defender a los prisioneros de conciencia, ahora quiere pasar por alto los derechos de conciencia. MacNair definió el accionar de Amnistía Internacional en México como "incalificable".

     Las declaraciones realizadas por la organización en la República Dominicana terminaron con un elogio al activismo jurídico del tribunal constitucional colombiano, que en 2006 derribó ciertas leyes penales que en ese país protegían a los niños por nacer, haciendo de ese modo un llamado implícito a las cortes dominicanas para proceder análogamente.

     El enfoque revisionista de Amnistía Internacional respecto de los derechos humanos en el mundo no cuenta con el aval de los acuerdos tradicionales del derecho internacional, que se basan, principalmente, en el consentimiento que los Estados Partes manifiestan respecto de tratados que son minuciosamente redactados y debidamente ratificados. Los activistas han estado presionando a las cortes nacionales para que modifiquen las leyes del aborto, a fin de que se adapten a sus ideas sobre compromisos en desarrollo y a las “interpretaciones” no vinculantes realizadas por comités que supervisan el cumplimiento de los tratados de las Naciones Unidas, los cuales normalmente están compuestos por partidarios de la izquierda.       

     Entre las organizaciones de derechos humanos, Human Rights First aún mantiene su postura neutral frente al aborto, en contraposición a Amnistía Internacional y Human Rights Watch.

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